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Chris von Sneidern
Arquitectura
melódica"
Texto: J. Albarracín
30/11/2001
Han transcurrido exactamente 17 días desde que viera la luz The
knight of lines and proses, disco firmado por el estadounidense Chris von
Sneidern, nombre que acaso no diga nada a la gran mayoría de lectores,
justo al tiempo que levantará consideradas loas de admiración para unos
pocos.
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Chris von Sneidern actúa el jueves 6 en Elche. Sala Directo. 23
horas.
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Y es que von
Sneidern es uno de los nombres mas respetados, casi un auténtico héroe de
culto, dentro de la escena internacional del powerpop. El próximo jueves
6 de diciembre inicia su conquista del territorio pop nacional dando
inicio a una gira española que justo comienza en Elche. Paso al Caballero
de los Versos y Prosas, todo un maestro en esto de la arquitectura
melódica.
El flamante nuevo disco antes citado no es sino un recopilatorio para el
mercado español, editado por el sello valenciano Criminal Récords y que
recoge algunas de las mejores canciones de cinco de sus ocho álbumes, así
como un -intuyo que inédito- corte en versión acústica y sin acreditar al
final del disco. Antes de continuar, conviene señalar que si la tierra
gira alrededor del sol y el FC Barcelona en torno a Rivaldo, el único eje
sobre el que se mueven las canciones de Chris von Sneidern no es otro que
la melodía. En realidad, lo de power nunca se lo acabé de ver a la música
de este compositor y multiinstrumentista cuya presencia discográfica
previa en nuestro país se limitaba a algún recopilatorio de artistas
varios, ya sea en las prestigiosas series Yellow Pills o, si mal no
recuerdo, en algún volumen de la mallorquina Bam Balam.
Bien, pues nacido en Siracusa aunque residente en San Francisco, von
Sneidern dio sus primeros pasos en un grupo llamado The Kids (junto a su
hermano) para pasar pronto a formar parte de dos bandas tan prestigiosas
para los amantes del género como Flying Color (con Héctor Peñalosa de The
Zeros, a quien por cierto ha mezclado su último álbum en solitario) y The
Sneetches. Ya en 1991 edita su primer single, Too much to do, antes de
pasar a formar parte de la banda de Paul Collins, con quien giró y hasta
llegó a participar en un par de discos, uno de ellos para el sello
español Dro. En 1993 retoma su actividad como solista debutando en
formato largo con Sight & sound, un disco que le abre las puertas de
la élite del powerpop norteamericano. Después llegarían Big white lies
(94), Go! (96) y el notable Wood + Wire, tal vez su mejor entrega desde
su estupendo álbum de debú.
Pero además de su trabajo a título propio y de diferentes colaboraciones
de interés, ya sea trabajando con el excéntrico E (de Eels), ya como
productor en discos del muy reivindicable John Wesley Harding o
incluyendo alguna canción en el disco de homenaje a Bruce Springsteen One
step up, two steps back, publicado por Capitol en 1997, una de las
principales características de von Sneidern es su inquietud continua y su
condición de juan palomo (de acuerdo, do it yourself queda mejor). Esto
se traduce en la creación de su propio estudio de grabación, de su propio
sello discográfico (Mastromonia) y de la creación de dos nuevos grupos,
The Sportsmen -más orientado al rock’n’roll y con un álbum editado por el
sello japonés Lazy Cat- y The Orcas Blues Band, éste sin componentes
fijos.
Mas si hablamos de la autosuficiencia de Chris von Sneidern, valga decir
que sus tres últimos álbumes, sin contar el recopilatorio español, son
toda una muestra de cómo sobrevivir al margen de la industria. Así, tanto
London Payne como 2-Cute 2-Be 4-Gotten y el directo Live start lifting,
todos publicados en 2000, son autoediciones que sólo pueden conseguirse a
través de internet. Si alguien está interesado, que entre en esta página:
http://www.cvsmusic.com/, el único
modo -insisto- de hacerse con ellos. No es la única particularidad de los
mismos, así si London Payne parte de un libro de poemas escrito por una
persona desconocida, las letras de 2-Cute 2-Be 4-Gotten están elaboradas
a partir de cartas y poesías enviadas por fans de entre 13 y 17 años.
Según Chris, la idea no era otra que «captar la pasión y la sinceridad de
los adolescentes». Un as, este von Sneidern.
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